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Resumen de “Poética” de Aristóteles (CAP 1 a 13)

CAPÍTULO 1

Naturaleza de la poesía y sus especies

La epopeya, la poesía trágica, la comedia y el ditirambo (canto en honor a Dioniso entonado por un solista y de carácter narrativo) son consideradas imitaciones (mímesis). Pero difieren entre sí en tres cosas: en imitar con medios diversos, en imitar objetos diversos y en imitar en modo diverso y no de la misma manera. Los medios de la imitación son la armonía, el ritmo y el lenguaje

Mímesis

El concepto de mímesis alude a veces a la actividad del actor, a veces a la actividad del artista y a veces a la naturaleza del producto poético. Aquello de lo que lo poetas (y los actores) hacen mímesis, es decir, el contenido de ésta, es la praxis, la acción humana. La mímesis lo es, en general de “caracteres, pasiones y acciones”. Platón en La República condena a los poetas porque para él la poesía no hace más que difundir y consolidar creencias falsas. Aristóteles sustenta una visión más optimista, según el cual la verosimilitud es una acercamiento espontáneo a la verdad.  

CAPÍTULO 2

El objeto de la imitación

Es la acción humana, estas acciones (y sus agentes) pueden ser buenas o malas, la imitaciones pueden presentar a los hombres mejores de cómo son, tales como son o peores de como son. Los hombres “mejores” corresponden a los héroes de la tradición legendaria que realizan “acciones elevadas”. Aristóteles describe esa superioridad en términos éticos, Platón asimismo destaca a los héroes como modelos morales. En la poesía dramática, esta diferencia distingue a la tragedia respecto de la comedia. La comedia se propone imitar a los hombres peores y la tragedia mejores de como son en realidad.

El modo de la imitación

uede ser narrativa y esta puede realizarse mediante el discurso directo (a veces el narrador hace las veces “de otro”, es decir del personaje y otras habla en nombre propio) o mediante el discurso indirecto (el narrador conserva su papel, es decir habla siempre en nombre propio y presenta las palabras de los personajes en un discurso indirecto). O puede ser dramática (el poeta nunca habla en primera persona, se tiene solamente los discursos de los personajes, los parlamentos). Sófocles coincide con Homero, o en general la tragedia con la épica, en que en ambas el objeto de la imitación son personajes “buenos” o “elevados”. En cambio desde el punto de vista del modo de la imitación, Sófocles difiere de Homero y coincide con Aristófanes, o en general la tragedia difiere de la épica y concuerda con la comedia, puesto que la épica es narrativa, y la tragedia y la comedia son formas dramáticas.  

CAPÍTULO 3

Origen de la poesía

La poesía parece tener su origen en dos causas naturales: a) la imitación es natural al hombre desde la infancia y le genera placer, b) quienes tenían una disposición natural para la armonía y el ritmo dieron origen a la poesía a partir de las improvisaciones. Con esta base, la poesía tomó distintas orientaciones según los caracteres de quienes lo hacían: los “serios” eligieron imitar las acciones “bellas” y los “vulgares” las acciones “malas”. Homero es el poeta decisivo, en cuya obra ya se encuentran contenidas la tragedia y la comedia. No sólo produjo imitaciones bellas, sino también las hizo de carácter dramático, además fue el primero en señalar los lineamientos de la comedia porque presentó en forma dramática lo risible. Tras la etapa homérica y una vez constituidas las formas dramáticas (tragedia y comedia), los poetas épicos pasaron a ser poetas trágicos y los poetas yámbicos poetas cómicos.

Origen de la tragedia

La tragedia tuvo su inicio en improvisaciones y a través de varios cambios alcanzó finalmente su naturaleza. Esquilo redujo el coro y le otorgó al diálogo el papel principal. Sófocles introdujo tres actores y la escenografía. El género logró amplitud y halló la métrica más apropiada para el diálogo (el trímetro yámbico ya que es el más cercano al habla coloquial).

 

CAPÍTULO 5

Caracterización de la comedia y diferencia con la tragedia

La comedia es imitación de hombres inferiores, pero no de toda forma de maldad sino de lo risible que es una forma de error y fealdad que no causa dolor ni destrucción. El error cómico (hamártema) son hechos tales como las confusiones de identidad cuyo efecto es lo ridículo, en cambio el error trágico (hamartía) es destructivo y doloroso y su efecto es la conmiseración y el temor.

Tragedia y epopeya

La epopeya se parece a la tragedia en que ambas  son imitación en verso de acciones elevadas, es decir que concuerdan en el objeto de la imitación. Pero difieren en la extensión, porque la tragedia procura mantenerse dentro de una sóla revolución de sol, o excederla poco, en cambio la poesía épica no tiene límite temporal. En cuanto a los elementos constitutivos o partes, la épica y la tragedia comparten cuatro de ellos (la trama, el carácter, el pensamiento y la expresión lingüística), en tanto que la música y el espectáculo son específicos de la tragedia. Los elementos que posee la epopeya, se dan también en la tragedia, aunque los que esta posee, no todos están en la epopeya, es decir que la epopeya está contenida en la tragedia. Esta observación sugiere la superioridad de la tragedia respecto de la épica.   

 

CAPÍTULO 6

Definición de tragedia

La tragedia es, pues, imitación de una acción elevada y completa, que posee una medida; con un lenguaje sazonado con cada una de las especies [de sazonamiento], por separado en las [distintas] partes; actuando, y no por medio de una narración; y que, a través de la conmiseración y el temor, produce la purificación de esos afectos. Según esta definición, la poesía trágica tiene el fin inmediato de suscitar conmiseración y temor y el fin mediato de provocar la kátharsis o purificación de esos afectos. La interpretación moderna le ha concedido a la purificación trágica un valor básicamente terapéutico. La representación trágica ofrece ocasión de experimentar en el marco de la ficción, un desahogo afectivo, relacionado con el temor y las conmiseración, que es en sí mismo placentero y que acarrea un efecto benéfico en el equilibrio psicofisiológico de los espectadores.   

Elementos de la tragedia

Los elementos constitutivos de la tragedia son seis: 1) El espectáculo (comprende la escenografía, las máscaras y la vestimenta de los actores y coreutas), 2) la melodía (las partes corales), 3) la expresión lingüística (las partes dialogadas), 4) el carácter (lo que nos permite decir que los que actúan tienen determinada cualidad), 5) el pensamiento (todo aquello mediante lo cual los personajes, al hablar, demuestran alguna cosa o formulan una afirmación general) y 6) la trama (la composición de los actos). La expresión lingüística y la música corresponden a los “medios”, el espectáculo al “modo”, y las acciones, los caracteres y el pensamiento al “objeto”. En orden de importancia se encuentra en primer lugar la trama, en segundo lugar los caracteres, en tercer lugar el pensamiento, en cuarto la expresión lingüística, quinto la música y sexto el espectáculo.

La prioridad de la trama

La trama, es decir, la combinación de los actos, es el más importante de los elementos, dado que la tragedia no es imitación de hombres, sino de la acción, es decir, de la existencia. La dicha y la desdicha están en la acción, según sus acciones son dichosos o lo contrario. Sin acción no podría haber tragedia, además, los elementos más importante mediante los cuales la tragedia produce en los espectadores un efecto emotivo, son componentes de la trama, estos son las peripecias y los reconocimientos. La trama es el principio, el alma de la tragedia.         

 

CAPÍTULO 7

Teoría de la trama

La tragedia es imitación de una acción completa, es decir, entera, y tiene cierta medida. Es completo o entero lo que tiene principio, medio y fin. En las tramas bien compuestas las partes deben estar ordenadas y su medida no debe darse azarosamente, pues la belleza reside en la medida y el orden. Según la regla de la totalidad y la del orden, la trama constituye una totalidad si sus sucesivas partes están ordenadas, es decir, enlazadas entre sí según relaciones de necesidad y probabilidad. Lo necesario es lo que ocurre siempre del mismo modo y lo probable es “lo que ocurre en la mayoría de los casos”, este último concepto se equipara con lo verosímil y con lo que comúnmente se acepta o se cree. Debe haber una medida, y ésta deber ser fácil de abarcar con la mirada y en la trama debe haber una extensión y ésta debe ser fácil de abarcar con la memoria. El límite suficiente de la medida es aquel que sucediéndose los hechos según la verosimilitud o la necesidad, se produce la transformación de la desdicha a la dicha (peripecia cómica) o de la dicha a la desdicha (peripecia trágica).

 

CAPÍTULO 8

Unidad de la trama

La trama no es unitaria si se refiere a uno sólo, es decir, a un sólo hombre o un sólo personaje. La unidad de la trama no deriva de la unidad del sujeto de las acciones, dado que la tragedia es imitación de acción y no de hombres. El poeta no debe narrar todas las acciones, debe seleccionar algunas de ellas, aquellas que pueden enlazarse entre sí mediante relaciones de necesidad y probabilidad, en la secuencia de una trama unitaria. Homero al componer la Odisea no representó todas las cosas que le ocurrieron a Odiseo sino que la compuso en torno de una acción unitaria (su regreso de Troya a Ítaca) y lo mismo con la Ilíada, no narra toda la historia de la guerra de Troya sino una serie particular y unitaria de hechos. Por lo tanto, es necesario que la trama, puesto que es imitación de acción, lo sea de una acción unitaria y entera, y que las partes de las acciones que la forman estén enlazadas entre sí de manera tal que ninguno pueda suprimirse ni trasponerse sin que ello afecte al todo.

 

CAPÍTULO 9

Relación de la trama con la realidad

El relato poético no expone hechos realmente ocurridos, sino hechos posibles, trata acerca de lo universal, no de lo particular. En esto se diferencia del relato histórico, que expone hechos particulares realmente ocurridos. La poesía no narra, cómo la historia, lo que le ocurrió a un individuo particular en determinado momento, sin lo que puede ocurrirle a todo individuo de un mismo tipo humano en todo momento. Por esta razón, la poesía están más cerca de la filosofía y es más elevada que que la historia. Por otra parte, en la comedia, luego de componer la trama con hechos verosímiles, el poeta le da a los personajes nombres tomados al azar. En la tragedia, en cambio, los poetas se atienen a nombres que han existido. La causa de ello es que lo posible es creíble. Debe tenerse en cuenta que, a diferencia de los trágicos, que se basaban en el repertorio de historias tradicionales, los poetas cómicos ideaban sus propias tramas (salvo cuando parodiaban un mito).

 

CAPÍTULO 10

Distinción entre tramas simples y tramas complejas

Las tramas simples con aquellas en las que la acción se desarrolla continua (entera) y unitaria y en la que que el paso de la dicha a la desdicha o de la desdicha a la dicha se  produce sin peripecia o reconocimiento. Las tramas complejas son aquellas en las que el paso se produce con reconocimiento, con peripecia o con ambas cosas a la vez.    

 

CAPÍTULO 11

Elementos constitutivos de la trama

La peripecia es la transformación de las acciones en el sentido contrario, de acuerdo con la verosimilitud o la necesidad. Se trata de un cambio inesperado. En Edipo, el Mensajero llega de Corinto para informarle a Edipo de la muerte del rey Pólibo, a quien él cree su padre, lo que podía “alegrarlo” dado murió por causas naturales y no por su mano. Para apartarlo de su otro temor, el de cometer incesto con Mérope (viuda de Pólibo), el Mensajero le revela que no es hijo de los reyes de Corinto, lo que hace que en la escena siguiente se produzca la peripecia propiamente dicha al conocer Edipo su verdadera identidad. Al poner de manifiesto quién era en realidad Edipo, el Mensajero produce lo contrario. El reconocimiento (Anagnórisis) es la transformación de la ignorancia en conocimiento, para la amistad o para la enemistad, entre quienes estaban destinados o a la dicha o a la desdicha. Se produce a propósito de la identidad de un personaje o de la verdadera naturaleza de una situación o cuando recae en la identidad de otro y se descubre que es amigo o enemigo. Al igual que la peripecia, el reconocimiento es una transformación en lo contrario. Para Aristóteles el reconocimiento más bello es el que se produce al mismo tiempo que la peripecia. En Edipo Rey el reconocimiento y la peripecia coinciden, dado que Edipo pasa a ser desdichado en el mismo momento en que toma conocimiento de su propia identidad (reconocimiento que conlleva el de la identidad de Layo y de Yocasta y de la relación de parentesco que lo unía a ellos). El acontecimiento patético (pathos) es una acción que causa destrucción o dolor, como las muertes en escena, los tormentos, las heridas, etc.  

CAPÍTULO 12

Componentes de la tragedia

Los componentes comunes a todas las tragedias son:

1) el prólogo es una escena preliminar recitada (un monólogo o diálogo) que precede al ingreso (párodo) del coro.

2) el episodio es la entrada del actor, la parte recitada a cargo de los actores, enmarcada por intervenciones del coro.

3) el éxodo es la salida, es el canto que el coro entona al retirarse (es el correlato de la párodo) y con el que se cierra la pieza.

4) la párodo es el canto que entona el coro al ingresar por las entradas laterales.

5) los estásimos son las intervenciones corales que separan a los sucesivos episodios entre sí y del éxodo. El carácter estático del estásimo lo diferencia de la párodo donde hay movimiento del coro.

 

CAPÍTULO 13

Teoría de la trama

La trama debe ser compleja y presentar acciones dignas de temor y conmiseración. La conmiseración se experimenta ante el hombre que padece la desdicha sin merecerla y el temor ante el que es semejante a nosotros. La conmiseración es una forma de pesar causada por el espectáculo de un mal destructivo o doloroso padecido por el que no lo merece, y que podría esperar padecerlo uno mismo o uno de los suyos. Para sentir conmiseración uno debe creerse expuesto a padecer un mal (semejante o casi igual) uno mismo o uno de los suyos. Es indispensable que el héroe sea semejante a nosotros para que podamos representarnos su desdicha como una posibilidad propia. El caso ideal es aquel en el que el héroe que goza de gran prestigio y dicha padece a causa de un error (un acto realizado con ignorancia de la persona, del hecho, del instrumento o del fin de la acción). Es el caso de Edipo, que es presentado por Sófocles como un hombre afortunado, que ha salvado a Tebas derrotando a la esfinge, ha obtenido el trono y goza del amor y la gratitud de los tebanos. La ignorancia de Edipo acerca de su propia identidad y la de sus padres proporciona sin duda el paradigma del error trágico según lo entiende Aristóteles. La tragedia más bella es la que tiene la composición indicada, es decir, una tragedia que presenta el paso de la dicha a la desdicha, que comprende peripecia y reconocimiento en la que un héroe medio comete, obrando en ignorancia, un error que tiene consecuencias graves de las que en sentido estricto no es plenamente responsable.

Autor:

Licenciada en publicidad. Futura profe de lengua y literatura.

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